jueves, 5 de enero de 2012

RETORNO AL PASADO

       No descubrimos nada nuevo al afirmar que una de las grandes posibilidades de la literatura y el cine, a diferencia de la vida real, es jugar con el tiempo y el espacio de forma verosímil. Cuántas veces los lectores se han visto inmersos, como los personajes del libro, en escenarios irreales y trasgrediendo, además, la linealidad del tiempo. Es algo consustancial a la imaginación, a la creatividad, aunque haya autores que prefieran ubicar sus historias en un ámbito espacial y temporal acorde con la realidad que conocemos. Pero no me negarán que, de poder retroceder en el tiempo, muchos de nosotros cambiaríamos seguramente algunos episodios de nuestras vidas para tratar de enmendar errores.
      Imagínense ustedes que nos fuera posible haber evitado las guerras,  la hambruna, las catástrofes o la pérdida de valores. Todos estaríamos dispuestos a colaborar en beneficio de una  sociedad más justa y de un mundo más humanizado y feliz.  Sin embargo, aún suponiendo que fuera posible el “regreso”, nadie podría garantizar que no cometiéramos nuevos errores o, lo que es peor,  provocar otros más graves aún.
        Este autor que suscribe ha querido trasmitir en la novela que la mejor forma de vivir, extrayendo del pasado hermético la experiencia necesaria para equivocarnos lo menos posible, es vivir nuestro presente de forma plenamente responsable.

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