martes, 31 de enero de 2012

¿QUIÉN NO DEFIENDE SU VIDA?

De momento, no conozco a nadie, absolutamente a nadie que no valore su vida, que no luche por ella, que no procure mantenerla. ¿Y cómo no, si es lo único que tenemos mientras vivimos? ¿De qué vale luchar o conseguir todo lo demás, si no estamos vivos? La vida, amigos y amigas, es conditio sine qua non…

Siendo esto así, no necesitaríamos a nadie que defienda o abogue por nuestra vida, jurídicamente hablando, aunque el artículo 15 de la Constitución afirme que todos los españoles tenemos derecho a ella. La cuestión se plantea en torno al “qué entendemos por ser vivo”.

Pero no pretendemos entrar en controversias, y no por falta de compromiso o valentía, sino porque, de la misma manera que no salimos diariamente a la calle portando bajo el brazo los dos voluminosos libros del Derecho Civil, y, sin ellos, somos capaces de vivir, crecer y relacionarnos, y morir, tampoco necesitamos consultar las leyes, ni profundizar y discrepar si una célula es un ser vivo o hay que esperar más o menos tiempo. Esas sutilezas son demasiado alejadas de nuestra cotidianidad, del día a día. Ese día a día que VIVIMOS y queremos seguir VIVIENDO. Y además, exigimos que nos permitan que así sea, que no lo obstaculicen, que no lo impidan. La vida debe estar unida a la libertad, el primero de los atributos divinos que se nos ha regalado para que lo usemos, teniendo en cuenta los límites naturales del mismo: justamente, donde empiezan los derechos de los demás.

Cierto. Nuestra novela es un canto a la vida desde sus orígenes. Porque en esos orígenes está la razón por la que ahora vivimos. Parece una perogrullada, pero no lo es. Y ese canto apasionado a la vida es para nosotros, más allá de todo, una cuestión ética, de conciencia, de principios, de valores, de educación. Nace de nuestro cerebro, de nuestro corazón y de nuestra voluntad, por encima de las leyes que puedan dictar los hombres, quienes, precisamente como humanos, están llamados a acertar, pero también a equivocarse, total o parcialmente.

Nuestra novela es un “canto por”, “una defensa de”, por encima de un “alegato contra”, “un ataque a”. Porque preferimos defender a acusar. Porque preferimos el “antes de”, al “después de”. Porque preferimos prevenir que curar. Porque preferimos la educación en valores al castigo de las leyes.

Muchos dirán que, si no es lo mismo, al menos lo parece. De acuerdo. Pero tampoco es lo mismo “parecer” que “ser”.

La comida en su punto. Las cosas, también.

jueves, 26 de enero de 2012

ESTRATEGIA FALLIDA

Encontré una foto de los profes perdida en un álbum, amarilla y ajada. Se la enseñé a Ricardo y reconoció en mi imagen a aquella profesora de los zapatos de tacón y la pulserita en el tobillo, la de la falda negra y la blusa blanca. Y me preguntó si podía insertarla en el blog, porque con toda seguridad despertaría el interés en muchos alumnos y alumnas. No nos equivocamos: a la página de Facebook y a mi correo particular me han llegado multitud de comentarios, de valoraciones. Sin embargo, si a día de hoy no ha variado la situación, en nuestro blog sólo ha habido un valiente que haya hecho un simple comentario a la fotografía: Luis. Y digo valiente porque, tras lo que estamos viendo, es una realidad que las personas tienen miedo a escribir, les asusta el papel en blanco. Prefieren hacer un comentario espontáneo y natural a exigirse un par de líneas que se obligan a releer. Vade retro!

En una de mis entradas al blog os pedí participación, pero no quiero forzaros a nada. No obstante, ¿alguien me puede decir, y si quiere con el mínimo número de palabras, por qué envía comentarios a la página de Facebook y no se atreve a hacerlo en el blog? Tengo verdadera curiosidad y os rogaría una respuesta. ¡Total nada! Es casi, casi como pediros un litro de sangre para hacer morcillas. ¿Es acaso porque veis el blog como un mano a mano cerrado? ¿Tal vez porque os parecen muy elaborados nuestros escritos? ¿Es quizás que no lo encontráis cercano? ¿Se trata de que es un poco pesado el procedimiento que hay que seguir para insertar un texto? ¿O, simplemente, os da miedo, respeto, resquemor, aprensión no estar a la altura? Pero, ahora que me doy cuenta… ¿para qué pregunto, si no me vais a contestar más que un par de valientes, como mucho…?

Ricardo y yo queríamos un blog dinámico, vivo. Crujiente, si cabe, como un bollo recién hecho. Echamos de menos vuestra frescura y espontaneidad al hacer un simple comentario. Sabemos que entráis en el blog, que os suscribís… Pero…

Probaré ahora una nueva estrategia: la de la prohibición, a ver qué pasa:

Amigos y amigas, no me contestéis… No escribáis. No digáis nada. Ni una sola palabra.
Silencio, por favor, que empezamos la clase para semimudos…

domingo, 22 de enero de 2012

¿IMAGINA USTED…?

“¿Imagina  usted  una  vida  sin  cuerpo  que  habla  a  la conciencia de un hombre y le hace viajar en el tiempo?

¿Imagina usted que el salto le lleva a un paisaje de la Andalucía profunda, a principios del siglo XIX?

Imagine que, después de ese salto, reconstruye la historia de unos destinos marcados por la fatalidad, el amor, la tragedia...”

Así, con estas palabras precisas, certeras, sencillas e inapelables… Con una estructura anafórica, a cuyo ritmo se añade la fórmula interrogativa directa, que requiere respuesta inmediata… Y acabando con una suave exhortación que dejaba patente una intriga poderosa… José Javier Esparza presentaba Desde mi Ausencia, en su programa televisivo Con otro enfoque, calificándola, además, como “la novela del momento”.

No se puede sugerir y motivar mejor. No se puede decir más por menos. Equilibrio perfecto entre expresión formal, contenido y tiempo. Claridad y concisión máximas. Todo un ejemplo de cómo puede aprovecharse un espacio, limitado por la inmediatez estresante del reloj, inseparable de los profesionales del periodismo.

Gracias, José Javier Esparza, por tu ayuda. Gracias también por tu simpatía y cordialidad. Gracias por la calidez con la que nos has acogido.

A vosotros, amigos y amigas, os dejamos con el vídeo. Sobran las palabras.

video





sábado, 21 de enero de 2012

LOS ZAPATOS NEGROS...


El pasado día 1 de enero, publiqué en este blog un artículo titulado “De “Sita” a “Maestra”, ¿Lo recordáis?

Pues bien, en el citado artículo,  yo hablaba de que podría describir  la falda negra de Esperanza, su blusa blanca y sus zapatos negros de tacón cuya peculiaridad consistía en que se ajustaban con una correa a la altura del tobillo…

Haciendo ahora bueno el dicho de:  “Una imagen vale más que mil palabras”, observad la siguiente foto:



Dejad que vuestros recuerdos os trasladen al ayer, como ocurre con los personajes de Desde mi Ausencia.  ¿Qué os sugiere esta foto, qué os ha hecho recordar, no sólo de Esperanza sino del entorno de las personas que aparecen?

Echo de menos a Filo y sus caracolas, ¿La recordáis?

¡¡¡Escribid en el blog vuestros comentarios!!!  Prometemos rescatar más fotografías interesantes. 

martes, 17 de enero de 2012

sábado, 14 de enero de 2012

LA CITA DE HERNY DAVID THOREAU EN DESDE MI AUSENCIA

“Fui a los bosques porque quería vivir a fondo, quería vivir a conciencia y  sacarle todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida,  para no descubrir en el momento de la muerte que no había vivido…”

Me encanta esta cita, he de reconocerlo.  Corresponde  como ustedes saben a  Henry David Thoreau, poeta y novelista americano que vivió entre 1817 y 1862.  El acuerdo entre Esperanza y yo de incluirla  en la novela ha permanecido invariable todos estos años. Para nosotros tiene un significado más allá de la belleza de su estructura y de sus palabras.  

Aprovechándola y a propósito de la temática de nuestro libro, esta frase nos dice que, aunque no podemos vivir sin elegir, uno puede decidirse por  una vida más ética, una vida de consciente deliberación y elección mediante un proceso de  investigación, de educación moral, cuyo motor es la anticipación a la muerte. Lo más importante en la vida nos dice Thoreau, es aprender a vivir deliberadamente, de tal forma que nos permita discernir entre nuestras posibilidades y optar activamente por las mejores de verdad, evitando caer en las más fáciles.

Los protagonistas de nuestra novela se enfrentan a una decisión trascendental para sus vidas, juzguen ustedes si atendiendo a lo expuesto, fueron capaces de vivir deliberadamente eligiendo la mejor de las opciones posibles.

Thoreau, al terminar Walden, una obra escrita durante el tiempo que vivió en una cabaña construida por él mismo en pleno bosque, dijo que: “Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños, empeñándose en vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en sus horas de vigilia”.

El arte de escribir consistía para él en  hacer cuadrar frases que muestren más de lo que dicen, que tengan una atmósfera en torno a sí, que no se limiten a registrar una impresión vieja, sino que creen otras nuevas; frases, dijo, que hagan surgir tantas cosas y sean tan perdurables como un acueducto romano.

Les pediría a ustedes ahora que, de haber encontrado en nuestra novela alguna frase que les haya llamado especialmente la atención,  exprésenla con sus comentarios en este blog.  

En 1960, una efigie de Thoreau entró en el Panteón de los Héroes Norteamericanos de la Universidad de Nueva York, junto a George Washington, Benjamin Franklin, Abraham Lincoln, Thomas Edison y Ralph Waldo Emerson.  En 1998, el presidente de los Estados Unidos le propuso como modelo de las mejores prácticas ciudadanas y afirmó la superioridad moral de la desobediencia civil sobre la violencia. 



EL SEMANAL DIGITAL




En esta ocasión,  nuestro más sincero agradecimiento para Enrique Gutiérrez, que con mucho empeño ha conseguido reseñar nuestra  novela en El Semanal Digital, un periódico pionero en información online fundado en el año 2000, con más de quince millones de páginas vistas al mes  y del que es director y fundador don Antonio Martín Beamont, al que agradecemos igualmente el apoyo que nos ha prestado en la difusión del libro.

Un fuerte abrazo para los dos. 

viernes, 13 de enero de 2012

ESRADIO - 99.1 FM


También el próximo sábado día 14, entre las 16:30 y las 17:30 horas se realizará una reseña de la novela en el programa LD LIBROS de la emisora ESRADIO, en el dial 99.1 de FM.

Esperanza y yo queremos agradecer la ayuda que nos ha prestado MIGUEL ÁNGEL PÉREZ, periodista, para lograr esta reseña radiofónica, y a CARMEN CARBONELL, directora del programa, la oportunidad que nos brinda de difundir la novela. 

jueves, 12 de enero de 2012

ENTREVISTA EN RADIO INTER

El próximo 15 de enero seremos entrevistados por Claudio de Miguel en El Guateque de la Inter, que se emite de 16:00 a 17:00 horas en el dial  93.5 de FM  y en el 918 Khz de Onda Media.

El Guateque de la Inter, programa entretenido y de interés, resulta ideal para disfrutarlo en la sobremesa del domingo mientras se paladea un café.  Claudio de Miguel, gran profesional del mundo de la comunicación, entrevista cada semana a personas relevantes del ámbito sociocultural, pero de forma tan distendida que resulta un espacio muy grato para todos.

Si se preguntan por el curioso nombre del programa, intuimos que tiene que ver con la manera familiar de gestionarlo y dirigirlo: no sólo se conocerá a los protagonistas a través de la palabra  sino también de la música que ellos previamente eligen, en virtud de lo que pueden haber significado unas determinadas melodías en su propia vida. 

No se lo pierdan. Esperamos sus opiniones…

miércoles, 11 de enero de 2012

LA VOZ DEL SILENCIO

No. La voz del silencio no es el título de nuestra próxima novela. Ni es una frase extraída de un verso. Ni es sólo una paradoja. No, no. Se lo intentaré explicar, con su permiso: para mí, la voz del silencio es la palabra muda, la que no se oye, la que tal vez no exista. Es la palabra que no quiere hablar o que no se atreve a hacerlo. Es la voz sin voz. La palabra sin palabras. Es la indiferencia. Es el miedo. Es la timidez.
La voz del silencio está presente, sin estarlo, en nuestro blog. Porque, hasta ahora, únicamente han hablado los autores. ¿Y saben ustedes lo que me han dicho en confianza?  Sí, lo han adivinado: me han confesado que no les gustaría sentirse tan solos frente al silencio, que agradecerían que los amigos, seguidores y simpatizantes, incluso los que se asoman por simple curiosidad al blog, intervinieran para hacerlo más dinámico, para romper el rítmico y monótono toma y daca, mano a mano.
Por favor, anímense… Pasen y vean… Pueden entrar hasta la cocina, pedir un vaso de agua, sentarse en el sofá, asomarse a la terraza, utilizar el teléfono... ¡Están en su casa! ¡Están en su blog!
Queridos amigos y amigas, permitidme que os tutee para sentirme más cerca: nos hacen falta vuestras palabras. Sabemos que entráis en el blog, pero guardáis un prudente silencio, un tímido silencio, como si temierais molestar. Cada una de nuestras entradas admite vuestros comentarios. ¡Los estamos esperando desde el primer día! Tal vez, en el momento en que alguien se anime a romper el hielo, llegará la moderada avalancha. Es sólo tirar la primera chinita al tejado. Pasa siempre…
Además, sabemos que algunos ya habéis acabado la novela y nos habéis confiado vuestras impresiones… No pedimos que contéis la historia, que reveléis el final, que desveléis la intriga, sólo unas palabras en general, valorando el interés del argumento, o el estilo, o la fuerza de los diálogos, o las descripciones, los juegos temporales y espaciales. Nos gustaría conocer cuál es la frase que os ha podido sorprender o impactar, qué pensáis de la estructura, del rigor histórico, de la profundidad de los caracteres de los personajes…Admitimos todo tipo de valoraciones, tanto resueltas a favor, como en contra. Porque en esta vida, queridos amigos, se puede decir todo, mientras se sepa decir. Ese es el secreto: mientras se sepa decir.
¡Mención especialísima y agradecimiento sumo…
A quien rompa el sonido del silencio!
¡Hagan juego, señoras y señores!
Alea iacta est!

lunes, 9 de enero de 2012

VA POR USTED, SEÑORA PRESIDENTA


Desde mi Ausencia  se dio a conocer en el Colegio Internacional SEK-Santa Isabel, a unos pasos del emblemático Barrio de las Letras y rodeado de instituciones culturales y monumentos enormemente significativos: Centro de Arte Reina Sofía, Museo del Prado, Museo Tissen,  Observatorio Astronómico, Ateneo, Casa de Lope de Vega, convento de las Trinitarias -donde está enterrado Cervantes-, la imprenta en la que se editó el primer Quijote -hoy sede de la Sociedad Cervantina-, Teatro Español… El hálito de la cultura española templa el aire,  alimentando el espíritu de nuestro colegio –que, cuando Ricardo y yo nos conocimos, se llamaba SEK-San Ildefonso-.

En la última etapa de nuestro trabajo, cuando ya contemplábamos la posibilidad de buscar editor, no nos planteamos dónde presentar la novela: es camino tan incierto como cansino encontrar editorial. Pero cuando las gestiones de Ricardo dieron fruto, llegaba la segunda fase: ¿en la FNAC?, ¿en el hotel Meliá?, ¿en el Círculo de Bellas Artes?... En el fondo los dos queríamos lo mismo: nuestro colegio, donde nos conocimos. ¿Qué mejor entorno que dar a conocer un trabajo común, hecho por un alumno y una profesora de la casa?

Escribí al director del Centro, don Javier Presol, ¡también antiguo alumno!, que fue nuestro mediador: y al punto el sueño lo convertía en realidad la presidenta de la Institución SEK, doña Nieves Segovia, a quien agradecemos  que nos facilitara la plena disponibilidad del colegio para que la presentación  fuera un éxito, así como sus palabras de aliento.  Lamentamos que no pudiera asistir  el gran día, pero no se contraríe usted, porque no descartamos volver a trabajar juntos profe y discípulo para que así participe de la emoción que  vivimos aquella tarde. Aquella inolvidable tarde en la que se congregaron no sólo familiares y amigos personales, sino profesores y alumnos de distintas promociones,  que tuvieron la oportunidad de volver a visitar su colegio, rescatando vivencias y recuerdos dormidos en el alma. Eso sí: le propondría a mi compañero que esta vez diseñara yo la historia, aunque sólo sea por aquello del equilibrio de sexos.

Y  podríamos hacer así un segundo gran homenaje al colegio, en cuyas paredes están escritos retazos de tantas vidas; alegrías, risas, suspiros, emociones y desencantos pasajeros, envueltos todos en nostalgias, aires de juventud y horizontes prometedores. Un colegio que, con su buen hacer, ha logrado en nuestro caso el sencillo milagro de un reencuentro, resuelto en amistad.

Gracias por su gentileza, señora presidenta.



jueves, 5 de enero de 2012

RETORNO AL PASADO

       No descubrimos nada nuevo al afirmar que una de las grandes posibilidades de la literatura y el cine, a diferencia de la vida real, es jugar con el tiempo y el espacio de forma verosímil. Cuántas veces los lectores se han visto inmersos, como los personajes del libro, en escenarios irreales y trasgrediendo, además, la linealidad del tiempo. Es algo consustancial a la imaginación, a la creatividad, aunque haya autores que prefieran ubicar sus historias en un ámbito espacial y temporal acorde con la realidad que conocemos. Pero no me negarán que, de poder retroceder en el tiempo, muchos de nosotros cambiaríamos seguramente algunos episodios de nuestras vidas para tratar de enmendar errores.
      Imagínense ustedes que nos fuera posible haber evitado las guerras,  la hambruna, las catástrofes o la pérdida de valores. Todos estaríamos dispuestos a colaborar en beneficio de una  sociedad más justa y de un mundo más humanizado y feliz.  Sin embargo, aún suponiendo que fuera posible el “regreso”, nadie podría garantizar que no cometiéramos nuevos errores o, lo que es peor,  provocar otros más graves aún.
        Este autor que suscribe ha querido trasmitir en la novela que la mejor forma de vivir, extrayendo del pasado hermético la experiencia necesaria para equivocarnos lo menos posible, es vivir nuestro presente de forma plenamente responsable.

miércoles, 4 de enero de 2012

ENTRE DOS

Muchos amigos y seguidores de mi literatura me preguntan una y otra vez cómo se me ha ocurrido escribir una novela en equipo. ¡Ay, con lo dificilísimo que tiene que ser eso! –exclaman.
En realidad, algo dije al respecto en la presentación del libro, pero hubo muchas personas que no pudieron asistir. Así que, sobre todo para ellas, respondo hoy en el blog.
No es sencillo, cierto, pero sí posible. A las pruebas me remito. Sé perfectamente que en los libros didácticos, en los ensayos y en los trabajos de investigación no es extraño ver que la autoría es compartida por dos o más. Pero he de confesar que en la poesía y en la novela resulta especialmente complicado. ¿Y por qué…? Porque es imposible encontrar dos personas que quieran escribir sobre un mismo tema; y más difícil todavía hallar una historia verosímil para desarrollarla; y lo que es más complicado: aunar dos estilos, dos perspectivas de la realidad y dos concepciones del universo poético y narrativo.
Sin embargo, si los autores se tienen mutuo respeto y cariño, amén de voluntad decidida de llegar a un consenso, y afán de superación y perfeccionamiento, puede conseguirse. Eso sí, se necesitará para ello una cura de humildad y un compromiso con la obra; se requerirá también que estén habituados a trabajar en equipo, el mejor de los aprendizajes vicarios y una fórmula indispensable en nuestro siglo. Porque no hay mejor enseñanza que la que se comparte activamente. Lo sé por experiencia. El frío dogmatismo, la lección magistral en solitario han periclitado en la docencia.
Ricardo ha aprendido de mí. Yo he aprendido de Ricardo. La vida es un continuo aprendizaje que no acaba nunca… Y en cada secuencia, en cada tramo del camino vamos encontrando profesores espontáneos que no necesariamente llevan toga y muceta, ni son pozos sin fondo de sabiduría y buen hacer. Pero se aprende. Créanme. Y mucho.
En nuestro caso, ahí está nuestra novela. Ahí está nuestra vinculación. Ahí está nuestra experiencia. Y lo mejor de todo: ahí está nuestra amistad. Realidades todas ellas INDISCUTIBLES.
No, no ha sido fácil. Pero hemos conseguido nuestro sueño. Un sueño que, sin duda, ha merecido la pena.

martes, 3 de enero de 2012

“SE LLAMA RICARDO SAIZ…”


Se llama Ricardo Saiz, tiene 46 años, y estudió en el SEK-San Ildefonso. Fui su profesora de latín en el bachillerato, y siempre nos llevamos bien. Además nos quisimos mucho. Ricardo era inteligente, ingenioso, simpático, cordial... Y, cuando se lo proponía, me hacía reír con sus ocurrencias, sentado siempre en la primera fila, con su inseparable bufanda de cuadros. Sí, había una cierta complicidad entre los dos... La verdad es que por aquel entonces no se mataba a estudiar, pero sentó la cabeza cuando llegó a COU y cursó su carrera de abogado brillantemente; profesión que ejerce en Madrid, donde vive. Está casado y tiene una mujer y dos hijas maravillosas.
Luego se fue, como se van todos los alumnos, mientras que los profes vuelven a sus clases con gesto de nostalgia.  Y pasó el tiempo... Hace unos años los alumnos de su promoción me invitaron a un encuentro. Fue muy emotivo para mí ver a aquellos hombres y mujeres hechos y derechos, que me recordaban con un cariño enorme. Recuerdo que cuando Ricardo advirtió mi presencia,  fue a  abrazarme con una alegría inmensa. Me dijo cosas tan bonitas que no sé si se me saltaron las lágrimas… Empezaba entonces la segunda parte de nuestra historia. Ahora somos muy amigos, y nuestro trabajo en Desde mi Ausencia nos ha vinculado más aún.
Diría de él muchas cosas... Es un hombre comprometido con su profesión, en favor del derecho de defensa, de ahí su interés en escribir un relato en el que se defienda el primero de los derechos: el de nacer. Me enseñó el proyecto de su novela hace cuatro años y me habló de su interés en darle forma. Había que desarrollar la idea, que entroncaba en el ámbito de la ciencia ficción, aunque vinculado al siglo XXI. Ricardo tiene mucha facilidad para escribir, vivísima imaginación y gran creatividad; es persona sensible y con sentido estético, por eso en sus ratos libres también compone música y pinta. Voluntarioso y tenaz, con ideas sólidas y arraigadas, y sabiendo no sólo lo que quiere, sino a dónde quiere llegar, es también minucioso y observador, muy perfeccionista. Por eso me animé a participar con él en la aventura de escribir el relato.
Y todavía podría seguir hablando y hablando de él, pero baste por hoy… No puedo abusar más de su atención… “
Quienes asistieron a la presentación de la novela, recordarán que D. José Luis Rodríguez, ponente principal, utilizó esas palabras mías, para hablar de Ricardo, porque le parecieron “entrañables”. Pero no dije nada más que la verdad, y me quedé corta… Otro día continuaré lo que dejo interrumpido.
Ahora, antes de despedirme, les deseo que puedan afrontar con fuerza, energía,  equilibrio y prudente optimismo los agoreros pronósticos del año que ha comenzado.





domingo, 1 de enero de 2012

“De “Sita” a “Maestra”…”

Muchos de ustedes, lectores y seguidores de nuestro blog, saben de quién  hablo cuando me refiero a la "Sita" Esperanza.  Todavía hay antiguos alumnos que así se refieren a ella.

Es una gran suerte mantener el citado tratamiento puesto que, estimados seguidores y lectores,  los más comunes pasamos de ser “señoritos” o “señoritas”  a “doña” o “don”, palabras estas que, sin entrar en más connotaciones  ni merecimientos, se nos otorgan por una cuestión de edad.  Excepto para Esperanza, que sigue siendo “señorita”;  como si  el folio tras el que camuflaba la sonrisa en clase impidiera también el paso del tiempo.

Yo tuve la fortuna de conocerla  en el curso escolar 1979-1980, y aún recuerdo con claridad cómo nos hacía declinar en la pizarra. Adolescentes marcados de acné  intentando articular con corrección vocablos complicadísimos, lo cual le hacía tanta gracia que a veces le resultaba imposible controlar la seriedad... pero sus ojos la delataban.  

No me pregunten ustedes hoy por la conjugación de los verbos en latín,  pero, en cambio, podría describirles con todo lujo de detalles su falda negra, su blusa blanca y sus zapatos negros de tacón, cuya peculiaridad consistía en que se ajustaban con una correa a la altura del tobillo… Cosas de la edad, como reza la canción de Modestia Aparte.

Exigente y crítica al máximo; trabajadora y disciplinada como pocos; culta y ávida de aprender, como nadie, he tenido  la suerte de reencontrarla  después de quince años de haberla extraviado, que no perdido.  Las cosas que se quieren nunca se pierden, permanecen con nosotros siempre.

Yo llevaba escribiendo Desde mi Ausencia  desde el año 2002, quizás un poco antes, cuando en las listas musicales de radio se escuchaba Summer Son de Texas.  La historia de la novela la tenía muy clara, dictada no sé si tanto por mi razón como por el alma,  y, como  saben, el alma no se ve, pero se escucha, como se escucha la música.  

Una fría tarde del invierno del año 2007  le trasladé mi intención con la novela. No recuerdo si le expliqué el contenido con detalle pero sí  que aceptó sin vacilar. Por eso les digo a ustedes que no la había perdido, sólo extraviado.

Así, durante cuatro largos años  hemos trabajado con gran tesón y esfuerzo en el libro, ella lo sabe bien y, de ser “Sita”, se convirtió en “Maestra”  por corregirme, por orientarme, por sus consejos, por sus lecciones, por su paciencia, por trasladarme como un legado el tesoro que encierra su sabiduría.

Nuestro respeto mutuo es exquisito. He podido desde la madurez  apreciar lo que de adolescente no pude ver. Tuve mucha suerte de ser su alumno, sí,  como tantos otros de ustedes, pero hoy tengo muchísima más suerte por ser su compañero, su amigo.

Confieso que, de puertas para afuera, “la Sita Esperanza” no era “la Sita”, sino “LA ESPERANZA”,  y como si algo estuviera ya escrito, su nombre siempre se me representó como la confianza en que ocurrirá o se logrará lo que uno desea.

Hoy, Desde mi Ausencia es una bellísima realidad.  

Muchas gracias,  Maestra.